2.5

Se me ocurre que ya hace tiempo que dejamos el 2.0, pero no estamos preparados aún para hablar del 3.0. Como tampoco nos gusta la imparidad o los números que no son redondos, aún tenemos más miedo del término 2.5, así que probablemente sea un término que no llegue a ninguna parte. Pero creo que merece la pena definirlo, porque es donde estamos.

Empezamos a hablar de 2.0 cuando las redes sociales empezaron a tener peso. La gente podía comunicarse a través de un medio con gente de todo tipo, de todo el mundo. Pero, poco a poco, empezaron a surgir más (y más) redes sociales especializadas en temas concretos. Pero claro, para tener visibilidad en estas redes concretas, había que pasar a las generales. De este modo, si haces check-in en Foursquare, tienes la opción de poner, a la vez, un tweet con esa información (o una actualización en facebook, o…). Las redes sociales ya no son compartimentos estancos: se interrelacionan.

Por eso ahora tratamos un asunto de socialización entre redes sociales: son meta-redes sociales, un paso más, un flujo social y por eso me atrevo a hablar de 2.5 (o meta2.0, si lo preferís). Pero es solo una idea a vuelapluma, un término que no tiene por qué arraigar (ni lo pretendo). Si alguien se ve con ganas de coger el testigo y desarrollar algo más elaborado a partir de aquí… Me alegraré.

Flujo_social

Deja un comentario

Masmola

Escenario: Mike, el matemático, está leyendo un libro, porque tiene un trabajo en el que cobra bien y le deja tiempo libre de sobra. Jimmy, el lingüista, está mirando por la ventana con la mirada perdida porque no tiene trabajo, lo que le deja tiempo libre de sobra. Mike levanta la mirada de su libro con cara de duda.

M: Oye, Jimmy.

J: Dime, Mike.

M: En la palabra “recargar”, “re-“ es un prefijo, ¿no?

J: Correcto.

M: ¿Y qué significado tiene?

J: En este caso tiene un significado de intensificación.

M: Ah… Oye, Jimmy.

J: Dime, Mike.

M: ¿Y por qué el prefijo es “re-“?

J: ¿Cómo que por qué el prefijo es “re-“?

M: Si el significado es de intensificación, ¿por qué no ponemos una palabra que ya signifique eso? Como… más. “Mascargar”.

J: Porque viene del latín, Mike, por eso no podemos decir “mascargar”.

M: Ah… vale. Estoy un poco resfriado, creo que voy a salir al balcón en pelotas, ahora que estamos a dos grados bajo cero.

J: ¿¿Estás loco??

M: Es que así se ha hecho siempre en mi familia. Mi padre se curaba así los resfriados.

J: ¡Pero es una tontería! No tiene sentido, no solo no funcionará, sino que además te pondrás peor.

M: ¡Ahá!

J: ¿Qué?

M: Que nosotros usamos “re-“ porque viene del latín… ¿y si eso es igual de malo que salir desnudo al balcón?

J: Pero es que el prefijo “re-“ puede tener otros significados, Mike. Puede siginficar repetición, como en “replantar”, o negación, como en “reprobar”.

M: Ya… pero es que ya tenemos palabras para eso, Jimmy.

J: ¿Qu-… qué?

M: Claro. Si en lugar de “recargar” dijéramos “mascargar”, en lugar de “replantar” dijéramos “dosplantar” (o “tresplantar”) y por “reprobar” dijéramos “noaprobar”…

J: …

M: Claro, imagina esto: tengo una herramienta que solo sirve para desatornillar; otra que solo sirve para cortar; y una tercera que es para agujerear. Mientras tengo eso, no tengo problema, porque en todo momento sé para qué es para cada una. Pero un día alguien viene y me quita mis tres herramientas porque dice que tiene una mucho mejor, que tiene las tres cosas en una. Pero yo no sé usarla… Así que un día, por error, agujereo el tablón que tenía que cortar, o intento desatornillar un agujero. Si me hubieran dejado las tres herramientas, no habría tenido problemas, ¿no crees?

J: Mike…

M: Para más narices, el tío me deja las otras tres herramientas pero me dice que solo puedo usarlas con algunos tablones, no con todos, porque con unos cuantos solo puedo usar la herramienta que él me ha traído, aunque hace exactamente lo mismo.

J: ¡Mike!

M: ¿Qué?

J: ¿Qué lees?

M: Wilt.

J: … Masmola.

2 comentarios

Let the joke

Me duele un poco que este blog se esté convirtiendo en un reflejo de la creciente idiotez a la que está llegando el mundo; pero supongo que cuando hablamos de cultura, tenemos que hablar también de todo lo que aparece en su contra. Y no son pocas cosas, amigos.

No, no voy a hablar hoy de la Esteban, Ana Rosa o demás adalides de la incultura. No, me temo que lo de hoy llega a niveles más serios. No sé si os habréis enterado, pero resulta que el otro día, con un par de copitas de más, el director Nacho Vigalondo hizo una broma sobre el holocausto vía twitter. Algo tal que así:

No me voy a molestar en explicar el chiste, porque es de las cosas más tristes y patéticas que se pueden hacer en el humor. El caso es que parece que un montón de gente empezó a sentirse ofendida por el comentario, algo que no deja de parecerme sorprendente. Después de tantos, tantos años de películas, libros y obras de teatro que retratan la crudeza del holocausto, lo duro que fue, lo mal que lo pasaron todos y la mancha que supone ese periodo para la historia de la humanidad… ¿No tiene derecho también el humor a beber de esa fuente? Que sí, que es una cosa muy trágica, lo sé. Y quien quiera llorar a moco tendido puede leerse mil veces el diario de Ana Frank, o ver una detrás de otra La tumba de las luciérnagas, La vida es bella y La lista de Schindler hasta morir de pena. Yo lo he hecho cuando lo he necesitado.

Pero hay veces en que necesito otras cosas. Cosas como reír. De hecho, necesito más a menudo reír que llorar, como (creo) la mayoría de los que leéis esto. Total, que en un acto absolutamente lamentable por parte de El País, el blog de Vigalondo ha sido cerrado. Censurado, podríamos decir. Como tantas cosas últimamente, por desgracia… una pena que el humor tenga que quedar así.

Ah, ¿que esto no es humor? ¿Que no hace gracia meterse con la matanza de tanta gente? Voy a hacer un experimento. Voy a ir a la página www.chistes.com y voy a pulsar el botón “chiste al azar”. Y a ver qué gracia tienen los chistes para determinadas personas. Imaginad que 1) le cuenta el chiste a 2), ¿vale?

1) -Papáááá, papá,quiero ir al circo!
-No, hijo, quien quiera verte que venga a casa.

2) -Mi hijo tiene elefantiasis aguda. Ese chiste no ha tenido ni puta gracia.

Claro, si pasara esto, ofenderías solo a una persona, porque el problema solo es suyo. Pero preguntadle a esa persona, a ver qué os dice, sobre la gracia del chiste (bastante malo, por cierto). Siempre va a haber alguien a quien la chanza le resulte ofensiva. Siempre. Igual que siempre va a haber alguien a quien una tragedia le haga gracia, cosas de la vida. Pero si en lugar de tomarlo por lo personal somos capaces de comprender el humor en ello, todos disfrutaremos un poco más. Hace poco hice un post sobre canciones humorísticas que hablan de rupturas sentimentales. Y sí, mira, hace poco yo pasé por esa situación. Debería haber borrado todas esas canciones de mi disco duro, pero oye… es que son divertidas.

En fin, os dejo con una buena muestra de todo esto. Escuchad la letra atentamente. La canción pertenece al musical Avenue Q, por cierto, muy recomendado. Disfrutad, y dejad que la broma sea broma.

Todos somos algo racistas – Avenue Q

2 comentarios

¿Y ahora de qué hablamos?

Ha sido una semana caótica. Más de una vez me he metido al blog a escribir, y siempre he cerrado la ventana sin tener muy claro a qué dedicar este pequeño rincón del cibermundo. Han pasado tantas cosas, que me daba como reparo dejar temas en el tintero. Me sentiría mal hablando del tema Sinde sin mencionar lo que está pasando en Egipto, o comentar lo que va a pasar con mi jubilación pasando por alto otros asuntos. Así que creo que lo mejor es ser breve; y positivo, ya de paso, que es algo que tampoco abunda estos días. Por partes…

Sinde

Se está armando gorda, ¿eh? Mucho ruido. Me parece que la red está colapsada de gente que tiene su opinión, una opinión mucho mejor fundamentada que la mía, sin duda. Pero creo que con opiniones, por muy ciertas que sean, no vamos a hacer nada. Ahora bien, mi pregunta es: ¿hace falta hacer algo? Ayer una amiga me preguntaba “bueno, y cuando esto se apruebe, ¿qué vamos a hacer?”. Y yo le dije: “exactamente lo mismo”. Aún no se ha aprobado la ley y ya hay veinte alternativas que se la saltan. Está claro que poner palos en las ruedas de una máquina como Internet solo sirve para mejorar su rendimiento.

Solo me queda aplaudir la coherencia de personas como Álex de la Iglesia o Santiago Segura, que han considerado que la mejor opción es dimitir. Ah, la coherencia… hay que apreciarla, sin duda. Me gusta su filosofía, me gusta que se hayan dado cuenta de que no queremos todo gratis. Solo queremos alternativas con las que no sentirnos estafados. Yo pago mis 10 euros mensuales de Spotify, mis 20 euros trimestrales de Megaupload, y no dudaría en sumar a todo esto los 10 de Netflix (o 15) si llegara a desembarcar en España. Y creo que, como yo, muchos. Han sonado otros nombres estos días, como el de Alejandro Sanz. Bueno, sin entrar a valorar la calidad de su música, que puede gustar más o menos, creo recordar una canción en la que decía “no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma” refiriéndose a la música. A partir de aquí tenemos dos opciones: la primera, pensar que ha cambiado de opinión desde que escribiera esa línea (o desde que se la escribieran, no sé), y la segunda, reafirmarnos en la idea de que para este señor la música no es arte, ni compromiso, sino una forma de hacer dinero en la que todo vale. Incluso mentir.

Lo dicho: calma chicha. si se empeñan en no ofrecer alternativas legales, quizá incluso nos venga mejor. Cuando no me queden formas de pagar por lo que veo, cuando no pueda comprarme un DVD o un libro más, tendré que recurrir a las alternativas gratuitas. Y entonces, que se quejen. Por cierto, hablando de libros, pido un seguimiento cercano a unos chicos que parece que van a revolucionar el tema de la lectura: 24symbols. No los perdáis de vista, que pueden dar mucho que hablar. Y que leer.

Jubilación

Mi madre me tiene frito. En cuanto le sugiero que me gustaría pasar un tiempo en plan bohemio, viajando, conociendo sitios, viviendo con lo justo… me viene con que tengo que empezar a cotizar ya, que no puedo demorarme más, que si no no voy a tener una buena jubilación. Menudo agobio… ¿cómo le explico yo a mi madre que, de aquí a que me jubile, el sistema habrá cambiado cuatro veces? Y lo que es más… ¿cómo le digo que, quizá, la solución sea largarse de aquí? “Fuga de cerebros”, dicen. Diablos, no se fuga nadie: nos echan. Y tiene que venir mamá Merkel a ofrecernos trabajo a los españoles, y entonces a nosotros se nos hace el culo flan porque no nos damos cuenta de que en realidad lo que quiere es que vayamos nosotros y no los rumanos. Pero bueno, nos ofrece trabajo… eso es decir más de lo que podemos decir de nuestro gobierno.

¿Y qué hacemos? Amigos: trabajar. No por nuestro país, ni por levantar esto, que puede ser un objetivo secundario. No, trabajemos por nosotros mismos. Por las personas que nos rodean, por los que están como nosotros. Estoy HARTO de ver cómo auténticos energúmenos impresentables consiguen puestos de poder y responsabilidad mientras que las mentes y las manos más válidas que he conocido en mucho tiempo se quedan en la calle. Harto. Y como estoy harto, me niego a quedarme de brazos cruzados. Por desgracia, yo solo no puedo hacer demasiado. Mi campo es el de la investigación fonética, y hasta donde me lleguen las fuerzas, haré lo que pueda por hacer de ello algo reconocido, valorado (para eso nació rotafonia). Pero necesitamos que todos, en todas partes, revolucionen lo suyo. Matemáticos, historiadores, periodistas (¡¡por favor!!), artesanos, profesores… todos. La política, la burocracia, deberían ser herramientas, y no el día a día de nuestras tertulias. La cultura no puede estar en manos de la política. La lengua, la educación… No son monedas de cambio. Sí, los que ponen las normas están por arriba. Pero, al final, los que enseñamos a nuestros niños, los que investigamos, los que programamos nuestros ordenadores y los que cambiamos nuestras cerraduras, somos nosotros, no ellos. Estamos en la primera línea de fuego, y parece que aún no nos hemos dado cuenta. Nosotros mandamos. Ellos no.

Egipto

Ya termino con esto, pero no puedo dejar pasar el tema. Se está montando una gorda, gordísima en Egipto, y parece que en este país nadie dice nada. Una vez más, twitter se asienta como valor indudable a la hora de tener información (más que cualquier cadena de televisión, en cualquier caso), y las noticias que van llegando son escalofriantes. El pueblo se ha hecho con las calles para derrocar a don “yo-no-soy-un-dictador” Mubarak, que se ha dedicado a cortar Internet en todo el país, a pedir a los médicos que no registren las muertes derivadas de esta hecatombe… Menos mal que el ejército se ha puesto del lado del pueblo, ole y ole. Todo mi apoyo al pueblo egipcio.

Bueno, a casi todo el pueblo. Algunas ovejas negras se han dedicado a saquear el museo arqueológico de El Cairo y han destrozado reliquias antiquísimas. Así no convencen a nadie. Así solo queda claro que el animal al que quieren quitar del poder no es más que la cabeza de un grupo de animales aún más salvajes. Así, no, Egipto. Así no.

Y ahora, ¿de qué hablamos?

¿Qué será lo siguiente? No hay semana que no tengamos algo de lo que hablar. Mientras tanto, mientras todos miramos hacia otro sitio, los que mandan siguen moviendo hilos que pretenden orientar nuestras vidas. No os dejéis. Que no os ciegue nada. Recordad lo que decía Rudyard Kipling:

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings – nor lose the common touch;

Sed vosotros mismos, que nadie piense por vosotros. Podemos cambiar todo esto, podemos hacer de este un mundo mejor a todos los niveles. No miréis a los políticos, ni a vuestros jefes, ni a vuestros compañeros de trabajo: vosotros. Nosotros. Es el momento de ponerse en marcha.

2 comentarios

100 películas en 2011

Parece que fue ayer cuando dije que iba a escribir más a menudo por aquí, ¿verdad? De hecho, para que eso fuera verdad, debería haber sido ayer. Pero no, fue hace 11 días. En fin… ya sabéis, cosas de exámenes y demás. Pero ahora ya sí, ahora ya estoy a tope. Y, para que veáis, vengo a hablaros de otro despropósito de año nuevo. Si amigos, ¡la cosa no para!

Esta vez, el despropósito es cinematográfico, así que viene que ni al pelo para literratos. El caso es que una amiga me ha retado a ver 100 películas durante este año. La idea es ir viéndolas, anotarlas y ponerles nota. Por supuesto, tienen que ser películas que no haya visto nunca antes, y no vale guardarse para uno mismo esas películas que todos nos arrepentimos de ver en algún momento. Hay que ponerlas todas. Sobra decir que he aceptado el reto, y eso nos beneficia (creo) a todos. A mí, porque me obliga a beber un poco más de las dulces aguas de la cultura (efectivamente, como muchos habréis adivinado, incluir aquí la palabra “cultura” implica que NO voy a ver ‘Mentiras y Gordas’); a vosotros, porque tendré críticas y comentarios que hacer sobre más cosas. Bueno, esto no sé si os beneficia… pero es lo que hay :)

Así que, en los 11 días que llevamos de 2011, yo ya he visto un par de películas. Sí, ya voy tarde, tengo que ponerme las pilas. Pero voy a haceros la crítica de las pelis que ya he visto, ¿vale? Y ya volveremos a vernos las caras. ¡Por cierto! Os invito a todos a sumaros al reto =) Simplemente, id llevando la cuenta de las pelis que veis, ponedles nota, y ya está. Solo hay dos condiciones: películas que no hayáis visto nunca antes (no valen revisionados) y hay que confesar todas, todas. No vale guardarse facepalms, que nos conocemos… ;)

#1: Once

Once

Once

Fue la primera del año, y creo que no podría haber empezado mejor. La película adecuada para el momento adecuado… y eso dice mucho de una película. Aunque la veas solo, en tu habitación, tapado con una manta y con las luces apagadas, te hace sentir que estás acompañado. Los actores principales, Glen Hansard y Markéta Irglová, lo hacen de maravilla, y el escenario (Dublín) es apropiadísimo para la historia que se desarrolla.

He mencionado solo a dos actores principales, pero no podemos olvidar que la música, en este caso, tiene tanta importancia o más que ellos dos. Una banda sonora imperdible, de la que selecciono un único tema para dejaros aquí, pero que no tiene desperdicio en ninguno de sus cortes. Solo puedo deciros que os la pongáis, le deis al play, y disfrutéis de una historia preciosa.

OST Track recomendada: Glen Hansard and Marketa Irglova – Falling Slowly

Mi nota: 9. No puedo ponerle un 10 hasta que la vea como tiene que verse una película de este calibre…

#2: The Hangover

The Hangover


Por recomendación de un amigo (que seguramente estará por aquí), mi segunda película del año ha sido la que en español se llamó Resacón en Las Vegas, una comedia americana al estilo ‘trip’ con un fondo escondido que acaba resultando interesante. Es cierto que, mientras la ves, la sensación que tienes es la de estar viendo cualquier americanada de este estilo, al más puro rollo American Pie o Road Trip. Pero de repente, te das cuenta de que has soltado una carcajada, y no es la misma risotada que sale cuando te ríes de alguna de las payasadas de las películas mencionadas. No, es una carcajada que parece decirte “ojo: te puede pasar”. Y como te puede pasar, el género cambia.

Además, la película empieza presentando un caos, un completo apocalipsis al que uno no sabe cómo han llegado los protagonistas, pero que está ahí. A partir de ese momento, esperas una serie de esperpénticas explicaciones para resolver la situación, pero resulta que las piezas del puzzle van encajando con perfecta armonía, y cuando ves el paisaje completo… bueno. Vedlo vosotros mismos.

OST Track: The Belle Stars – Iko Iko

Mi nota: 8. No llega al sobresaliente, pero para ser el género que es, creo que es muy buena nota.

9 comentarios