Ha sido una semana caótica. Más de una vez me he metido al blog a escribir, y siempre he cerrado la ventana sin tener muy claro a qué dedicar este pequeño rincón del cibermundo. Han pasado tantas cosas, que me daba como reparo dejar temas en el tintero. Me sentiría mal hablando del tema Sinde sin mencionar lo que está pasando en Egipto, o comentar lo que va a pasar con mi jubilación pasando por alto otros asuntos. Así que creo que lo mejor es ser breve; y positivo, ya de paso, que es algo que tampoco abunda estos días. Por partes…
Sinde
Se está armando gorda, ¿eh? Mucho ruido. Me parece que la red está colapsada de gente que tiene su opinión, una opinión mucho mejor fundamentada que la mía, sin duda. Pero creo que con opiniones, por muy ciertas que sean, no vamos a hacer nada. Ahora bien, mi pregunta es: ¿hace falta hacer algo? Ayer una amiga me preguntaba “bueno, y cuando esto se apruebe, ¿qué vamos a hacer?”. Y yo le dije: “exactamente lo mismo”. Aún no se ha aprobado la ley y ya hay veinte alternativas que se la saltan. Está claro que poner palos en las ruedas de una máquina como Internet solo sirve para mejorar su rendimiento.
Solo me queda aplaudir la coherencia de personas como Álex de la Iglesia o Santiago Segura, que han considerado que la mejor opción es dimitir. Ah, la coherencia… hay que apreciarla, sin duda. Me gusta su filosofía, me gusta que se hayan dado cuenta de que no queremos todo gratis. Solo queremos alternativas con las que no sentirnos estafados. Yo pago mis 10 euros mensuales de Spotify, mis 20 euros trimestrales de Megaupload, y no dudaría en sumar a todo esto los 10 de Netflix (o 15) si llegara a desembarcar en España. Y creo que, como yo, muchos. Han sonado otros nombres estos días, como el de Alejandro Sanz. Bueno, sin entrar a valorar la calidad de su música, que puede gustar más o menos, creo recordar una canción en la que decía “no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma” refiriéndose a la música. A partir de aquí tenemos dos opciones: la primera, pensar que ha cambiado de opinión desde que escribiera esa línea (o desde que se la escribieran, no sé), y la segunda, reafirmarnos en la idea de que para este señor la música no es arte, ni compromiso, sino una forma de hacer dinero en la que todo vale. Incluso mentir.
Lo dicho: calma chicha. si se empeñan en no ofrecer alternativas legales, quizá incluso nos venga mejor. Cuando no me queden formas de pagar por lo que veo, cuando no pueda comprarme un DVD o un libro más, tendré que recurrir a las alternativas gratuitas. Y entonces, que se quejen. Por cierto, hablando de libros, pido un seguimiento cercano a unos chicos que parece que van a revolucionar el tema de la lectura: 24symbols. No los perdáis de vista, que pueden dar mucho que hablar. Y que leer.
Jubilación
Mi madre me tiene frito. En cuanto le sugiero que me gustaría pasar un tiempo en plan bohemio, viajando, conociendo sitios, viviendo con lo justo… me viene con que tengo que empezar a cotizar ya, que no puedo demorarme más, que si no no voy a tener una buena jubilación. Menudo agobio… ¿cómo le explico yo a mi madre que, de aquí a que me jubile, el sistema habrá cambiado cuatro veces? Y lo que es más… ¿cómo le digo que, quizá, la solución sea largarse de aquí? “Fuga de cerebros”, dicen. Diablos, no se fuga nadie: nos echan. Y tiene que venir mamá Merkel a ofrecernos trabajo a los españoles, y entonces a nosotros se nos hace el culo flan porque no nos damos cuenta de que en realidad lo que quiere es que vayamos nosotros y no los rumanos. Pero bueno, nos ofrece trabajo… eso es decir más de lo que podemos decir de nuestro gobierno.
¿Y qué hacemos? Amigos: trabajar. No por nuestro país, ni por levantar esto, que puede ser un objetivo secundario. No, trabajemos por nosotros mismos. Por las personas que nos rodean, por los que están como nosotros. Estoy HARTO de ver cómo auténticos energúmenos impresentables consiguen puestos de poder y responsabilidad mientras que las mentes y las manos más válidas que he conocido en mucho tiempo se quedan en la calle. Harto. Y como estoy harto, me niego a quedarme de brazos cruzados. Por desgracia, yo solo no puedo hacer demasiado. Mi campo es el de la investigación fonética, y hasta donde me lleguen las fuerzas, haré lo que pueda por hacer de ello algo reconocido, valorado (para eso nació rotafonia). Pero necesitamos que todos, en todas partes, revolucionen lo suyo. Matemáticos, historiadores, periodistas (¡¡por favor!!), artesanos, profesores… todos. La política, la burocracia, deberían ser herramientas, y no el día a día de nuestras tertulias. La cultura no puede estar en manos de la política. La lengua, la educación… No son monedas de cambio. Sí, los que ponen las normas están por arriba. Pero, al final, los que enseñamos a nuestros niños, los que investigamos, los que programamos nuestros ordenadores y los que cambiamos nuestras cerraduras, somos nosotros, no ellos. Estamos en la primera línea de fuego, y parece que aún no nos hemos dado cuenta. Nosotros mandamos. Ellos no.
Egipto
Ya termino con esto, pero no puedo dejar pasar el tema. Se está montando una gorda, gordísima en Egipto, y parece que en este país nadie dice nada. Una vez más, twitter se asienta como valor indudable a la hora de tener información (más que cualquier cadena de televisión, en cualquier caso), y las noticias que van llegando son escalofriantes. El pueblo se ha hecho con las calles para derrocar a don “yo-no-soy-un-dictador” Mubarak, que se ha dedicado a cortar Internet en todo el país, a pedir a los médicos que no registren las muertes derivadas de esta hecatombe… Menos mal que el ejército se ha puesto del lado del pueblo, ole y ole. Todo mi apoyo al pueblo egipcio.
Bueno, a casi todo el pueblo. Algunas ovejas negras se han dedicado a saquear el museo arqueológico de El Cairo y han destrozado reliquias antiquísimas. Así no convencen a nadie. Así solo queda claro que el animal al que quieren quitar del poder no es más que la cabeza de un grupo de animales aún más salvajes. Así, no, Egipto. Así no.
Y ahora, ¿de qué hablamos?
¿Qué será lo siguiente? No hay semana que no tengamos algo de lo que hablar. Mientras tanto, mientras todos miramos hacia otro sitio, los que mandan siguen moviendo hilos que pretenden orientar nuestras vidas. No os dejéis. Que no os ciegue nada. Recordad lo que decía Rudyard Kipling:
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings – nor lose the common touch;
Sed vosotros mismos, que nadie piense por vosotros. Podemos cambiar todo esto, podemos hacer de este un mundo mejor a todos los niveles. No miréis a los políticos, ni a vuestros jefes, ni a vuestros compañeros de trabajo: vosotros. Nosotros. Es el momento de ponerse en marcha.